Necesidad de un ROI y un TCO en las inversiones tecnológicas

Aunque no somos economistas ni pretendemos serlo, pensamos que siempre que hay un proyecto (por ende inversión) es necesario por lo menos tener una foto económica del mismo. No somos partidarios de estimar «a conciencia» (me estoy acordando de cocomo II y demás…) pero si de dar una idea o aproximación de los costes y retornos cuando implicamos la salud financiera de nuestros clientes.

El estado del arte

Como comentábamos en las líneas anteriores, no somos economistas y no estamos por la labor de meternos a desarrollar métricas de medición de estimación y demás cosas que bueno,,,, ahí están ¿no?

Lo que sí tenemos claro es que al final hay algo que no podemos perder de vista, y esto es la parte económica.

De base pensamos que lo mejor es partir con una idea muy clara y concisa, el importe exacto y con detalle de un proyecto complejo que incluya tecnología diversa, desarrollo, hardware, etcétera es imposible de conocer antes de ponerse con ello.

Pero lógicamente debemos acotar, tanto por arriba como por abajo los gastos y los costes, de lo contrario difícilmente se podrá llevar a cabo ningún proyecto, y menos por empresas o entidades privadas.

Lo que nos lleva a una realidad, a veces «vamos por encima» y otras «vamos por debajo», en tiempos de bonanza generalmente siempre es por encima y en tiempos de crisis al revés.

Un indicador común es comparar precios de dichos proyectos entre varias ofertas. No apostamos por este método en ningún caso, si bien puede ofrecer una idea de cómo y en qué son mejores determinados proveedores (en esto estamos excluyendo a las grandes consultoras como es lógico) no es capaz de determinar los costes de una manera real.

Entonces ¿qué proponemos?

Uno de nuestros servicios es la preparación y ayuda de todo esto a nuestros clientes, pero en TecnoEstrategia apostamos por un sistema muy simple pero eficaz.

Determinar un modelo de ROI (y en los casos que sea posible un TCO definido) que sea flexible y variable, que esté desconectado de las decisiones técnicas en todo momento, nos explicamos con un ejemplo:

 

– Podemos conocer el coste de un desarrollo o funcionalidad X -> no

– Podemos conocer el coste que tendría un equipo de desarrollo completo en horas -> sí

El por qué es sencillo; ¿cuánto nos cobran por hora de los roles y personas encargadas del proyecto? este dato es factible de conocer.

– Es posible conocer el esfuerzo y el tiempo que costará desarrollar X funcionalidad -> no

– Puede comprometerse un equipo a entregar en un tiempo concreto -> sí

 

Y así se pueden ir sumando el mismo tipo de afirmaciones y negaciones.

Si veis la dinámica que os estamos presentado lo veréis claro; la idea es mapear los costes máximos con los compromisos aceptados hacia el cliente.

De esta manera dispondremos de un modelo de costes de muy amplio espectro pero suficiente para poder determinar si a priori se hacen inversiones iniciales o tener claro hasta dónde se puede llegar en plazo y coste respecto a funcionalidad.

Con esto podemos calcular un ROI bastante real, ojo que no hablamos de estimar horas de desarrollo, soporte, despliegue etcétera, hablamos de costes que pactados entre dos empresas/entidades sobre un modelo de trabajo.

Por último insistimos en las últimas palabras del párrafo anterior «modelo de trabajo», es precisamente eso, un modelo, no un desarrollo completo, pero pensar en que si somos capaces de ir acotando variables relativas a costes y compromisos seremos capaces de afinar mucho en gastos reales y por ende ROI, además en casos concretos de infraestructuras, dispositivos, etcétera la aproximación al TCO también es posible.

 

 

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